Definitivamente por mas que lo intento, no dejas de impresionarme... me encanta tu estilo amiga, pero ademas, eres una de las personas mas sensibles, profundas y valiosas que haya conocido. Un beso y felicidades
Creo, con todo respeto, que confundes miedo con su primo lejano, el temor, y con la precaucion excesiva.
El miedo es una varita magica que vuelca un torrente de adrenalina instantanea y multiplica tus fuerzas y sentidos, te transforma en una supermujer y te puede sacar de una buena.
Uno tiene temores, a que lo hieran, por ejemplo., y toma precauciones excesivas., sobre todo si ya viene castigado.
Estimo que nadie tiene temor a ser feliz., es simplemente que algunas veces, en la ultima etapa de la niñez algo paso y el camino se perdio. En mi caso me enamore a los 12 años de un imposible y despues me pase la vida tratando de repetir la experiencia con poco exito, luego la rutina tapo todo.
Es un placer volver a leer algo tuyo.Echaba de menos tus relatos.
Muy profundo, muy real y muy emotivo.Tienes una capacidad extraordinaria para razonar y relatarlo de forma exquisita.Mi enhorabuena y gracias por estar.Bicos
"¿Qué os admira? ¿Qué os espanta,
si fue mi maestro un sueño,
y estoy temiendo, en mis ansias,
que he de despertar y hallarme
otra vez en mi cerrada
prisión? Y cuando no sea,
el soñarlo sólo basta;
pues así llegué a saber
que toda la dicha humana,
en fin, pasa como sueño,
y quiero hoy aprovecharla
el tiempo que me durare,
pidiendo de nuestras faltas
perdón, pues de pechos nobles
es tan propio el perdonarlas."
Pedro Calderón de la Barca
La vida es sueño (Final)
Hasta la mitad del texto me ha parecido escrito con la cabeza. A partir de ahí, escrito con los sentimientos a flor de piel. Eso en cuanto al fondo.
En cuanto a la forma, un poco caótica. Lías la madeja, la deshaces, la vuelves a liar...
La valoración: Bueno.
Al menos hoy, he podido leer algo con sentido común. Te lo agradezco.
¡Ay, mísero de mi! ¿Ay, infelice!
Apurar, cielos, pretendo,
ya que me tratáis así,
que delito cometí
contra vosotros naciendo:
aunque si nací, ya entiendo
qué delito he cometido;
bastante causa ha tenido
vuestra justicia y rigor,
pues si el delito mayor
del hombre es haber nacido;
sólo quisiera saber,
para apurar mis desvelos
(dejando a una parte, cielos,
el delito de nacer),
qué más os puede ofender,
para castigarme más.
¿No nacieron los demás?
Pues si los demás nacieron,
¿qué privilegios tuvieron
que yo no gocé jamás?
Nace el ave, y en sus galas
que le dan belleza suma,
es apenas flor en pluma,
o ramillete con alas,
cuando las etéreas alas
corta con velocidad,
negándose a la piedad
del nido que deja en calma:
Y, teniendo yo más alma,
¿ tengo menos libertad ?
Nace el bruto, y en su piel
que dibujan manchas bellas,
apenas signo es de estrellas,
gracias al docto pincel,
cuando, atrevido y cruel,
la humana necesidad
le enseña a tener crueldad,
monstruo de su laberinto:
Y yo, con mejor instinto,
¿ tengo menos libertad ?
Nace el pez que no respira,
aborto de ovas y lamas,
apenas bajel de escamas
sobre las ondas se mira,
cuando a todas partes gira,
midiendo la inmensidad
de tanta capacidad
como le da el centro frío:
Y yo, con más albedrío,
¿ tengo menos libertad ?
Nace el arroyo, culebrea
entre flores se desata,
y apenas, sirpe de plata,
entre las flores se quiebra,
cuando el músico celebra
de las flores la piedad,
midiendo la majestad
del campo abierto a su huida:
Y, teniendo yo más vida,
¿ tengo menos libertad ?
En llegando a esta pasión,
un volcán, un Etna, hecho
quisiera arrancar del pecho
pedazos del corazón.
¿Qué ley, justicia o razón
negar a los hombres sabe
privilegio tan suave,
y excepción tan principal,
que Dios ha dado a un cristal,
a un pez, a un bruto y a un ave ?
Pedro Calderón De La Barca
(La vida es sueño)
(fragmento del acto primero)