Notaba la impaciencia en tus carnes blancas, temblando como si una ligera brisa recorriera la habitación cerrada. La gasa negra le cubría los ojos impidiendo la visión y sus labios apretaban la mordaza y la bola que cerraba su boca. Me había cerciorado de ello.
Me ha encantado el relato, tiene unas descripciones muy buenas y eróticas de la situación haciendo que esta sea muy morbosa. Nunca había leido nada tuyo pero creo que ahora voy a intentar leerte más. Felicidades.
Vaya... me despisto y el lobito tiene nuevos relatos!
Y además este me ha encantado. Posiblemente sea el que más me ha gustado de todos los que he leído. La escena en que se describe como quita la cera es... sensualmente escalofriante...