Y entonces el mundo de Pedro se derrumbó. En la entrada de la iglesia estaba Eduardo, el marido de María, que había regresado porque se había dado cuenta tarde de que se había dejado la cartera.
Lo que siguió fue muy sencillo, Pedro se comportó como hombre. tomó a María de la mano, miró sus ojos de frente y enfrente de Eduardo; y con voz serena preguntó: -¿él o yo?. María no vaciló, Eduardo, por si mismo la había considerado indeseable; Pedro, por el contrario, la consideraba hermosa, la sentía mujer, se apretó al costado de Pedro, dando la espalda a Eduardo.
Pedro hizo los trámites necesarios ante la nunciatura, para renunciar a su calidad de sacerdote, aplicándose a trabajar en una empresa editorial que lo acogió valorando sus estudios y cultura adqurida, mientras María sentía latir en su vientre una nueva y preciosa vida.
Pedro se había levantado. Eduardo, a si, se nos estaba olvidando Edaurdo; Eduardo cuando se dió cuenta de que había sido repudiado por María quiso entablar relación con la hermana, pero esta, conociendo la actitud de María, también lo rechazó. Eduardo refugió su fracaso en el licor. Había caído.
Me ha impactado tu relato, me ha parecido buenísimo. Desde el título y hasta el final. La historia es magnífica, con el sexo como parte de ella sin ser el elemento principal.
La personalidad y manera de actuar de los personajes es muy coherente con la historia y encajas todo a la perfección. Y en un relato corto, como a mí me gustan.
Te felicito y prometo leer el resto de tus relatos. Te dejo mi excelente, estupefacto además de que tengas ya algún terrible, de gente que imagino que no se para a leer la historia sino que va directamente a las escenas "calientes".
Estupendo retrato sobre el instinto que todo humano lleva dentro, lejos de condicionantes o creencias religiosas, y que acaba saliendo a la luz. Al párroco se le viene encima un mundo que en el fondo deseaba, pero que estaba convencido que nunca iba a conocer, y del que acaba siendo la víctima o juguete de una feligresa despechada, que no parece sentir las mismas inquietudes hacia él que las de él hacia ella. El relato termina con un trasfondo triste, provocando la sensación de compasión hacia Pedro, que no es capaz de aprovechar su pecado para mejorar su propia vida. Escritura perfecta. Un texto impactante.