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¿Será gay mi hermano?
TODORELATOS » RELATOS » EL OASIS DE JUFRAH (2)
[ Odios de mortales no deben ser inmortales. ]
 TODORELATOS.COM Fecha: 09 de Enero, 2009
COMENTARIOS DE LOS USUARIOS
Relato:

El oasis de Jufrah (2)

Autor: pobreeunuco(ID: 727853)
En el harén del Sheik Abdul Nassim Rahman, Anuska relata a su amiga Isabel cómo debió someterse a su primera inspección.
15 Comentarios Disponibles [ Enviar Comentario ]
HombreFX (ID: 853437) 2008-07-14 07:46:32

Muy entretenido este relato. Bien!!

Beritt (ID: 468820) 2007-10-13 03:14:56

Magnífico. Sigo leyendo los otros poco a poco pero con gran interés.

El Señor Beritt.

princesakafkiana (ID: 990572) 2007-09-25 07:19:32

Dios mìo!!! No puedo creer que exista un personaje tan patètico como el tal "Vicente Riva Palacio" segùn èl, protege los derechos de las mujeres, pero con pleno uso de su total machismo nos trata de impedir mediante moralidades baratas y con un corta y pega sacado de quien sabe donde, exitarnos con lo que se nos de la gana.

El relato està super exelente, las fotos tambièn, seguro te cuesta mucho trabajo conseguirlas pero valen la pena. Me encantò el cinturòn de castidad de el primer relato.

Alstier (ID: 791523) 2007-09-14 08:32:10

Un buen relato, y magníficamente bien narrado. Éste último punto lo encuentro de gran importancia, y de una gran comodidad que te da muchos puntos a favor.
Sigue escribiendo, haznos este favor.

Por otra parte, referente a la discusión en curso. No niego que existen muchas injusticias en el mundo, que las mujeres son maltratadas y/o esclavizadas en algunos rincones del mundo, etc.

En la realidad, yo denunciaríalos hechos narrados en el relato, por ser una acción que está implicando la humillación, violación, y provocar un trauma en un grupo de mujeres, aparte de negarles su derecho a la libertad.

Sin embargo, no hay que olvidar que estos relatos son ficticios, o al menos, éste lo es. No vale la pena iniciar una discusión sobre la moralidad de lo escrito. En general, todos estamos de acuerdo en que si esto ocurriese realmente, estaría mal.

Dejémonos un rato de hablar de lo jodido que está el mundo,y disfrutemos un poco de un relato bien escrito. Desgraciadamente, somos de la parte del mundo que podemos permitirnos estos lujos.

Por otra parte, si alguien desea hablar/discutir acerca del estado del mundo, de injusticias, política, etc, estaré encantado de ello. Pero pienso que este sitio no es el más adecuado. Dirigíos a mi email si quereis, para algo lo tengo como visible :D, y podemos hablar de todo esto.

Un saludo.

pobreeunuco (ID: 727853) 2007-09-12 02:08:37

Quiero agregar algo importante, que se me pasó por alto.
Riva Palacio dice a Sofia que ella califica el relato de ficticio, sin conocer la naturaleza de quien lo escribe.
Aclaro que todo el relato es fruto de mi fantasía. Todos los personajes, e incluso los lugares.
Lo úncio real es que los montes Cárpatos se encuentran en Rumania.
No existe ninguna comarca llamada Dejlad.
Lo que hice fue tomar el mapa de Rumania, ver la sonoridad de los nombres de las ciudades, e inventar algo que sonara rumano.
Y ubiqué Dejlad en algún lugar en medio de los montes Cárpatos, para justificar su aislamiento y sus extrañas costumbres, totalmente ajenas al resto del pueblo de Rumania.
Los nombres y apellidos de los personajes sí existen, pero por separado. La combinación de nombre y apellido también es mía. Si existe algún rumano llamado así, es pura coincidencia.
Podría haber empezado el relato diciendo: "Hace mucho tiempo, en un país muy lejano...".
En una palabra, es todo pura ficción.

Vicente Riva Palacio (ID: 727285) 2007-09-12 02:01:27

¡Que hemos de hacer—se me dirá—; en el siglo XX, en el que todo se anticipa, la sensualidad se anticipa también, por lo menos en muchas de sus sociedades civilizadas! Pues contra el peso muerto del ambiente, esta la rebeldía de la juventud. Pero en esta ocasión con la mas difícil rebeldía, que es la que va contra nosotros mismos; la suprema y heroica rebeldía, que consiste en decir: ante mi se abre el camino florido, trazado para mi deseo; mi juventud me empuja; nada se me opone. Y, sin embargo, ¡de aquí no pasare!

Cuando los europeos tenemos que inclinar la cabeza ante la pujanza actual de América del Norte, si buscamos una razón que nos explique su ascensión creciente, a mi me parece que no encontraremos otra clave mas significativa que la educación sexual de la juventud. No es que sean, como se dice, gentes mas nuevas que nosotros los occidentales, porque todos los pueblos descendemos de un tronco común; ni que su bolsa este mas llena, porque el dinero, a pesar de todas las apariencias, es, en definitiva, el lastre que acaba por hundir a los hombres como a los pueblos; no es tampoco que sus Estados estén construidos sobre bases menos injustas que los nuestros. Hay otros pueblos tan aparentemente nuevos, otros casi tan ricos, otros tan bien organizados como América; y no dan como ella la sensación de superioridad inevi¬table. Pero la educación sexual, razonada y clara, que conserva a la parte mas considerable de los jóvenes en un estado de despreocupación sexual hasta bien entrada la vida; eso si que nos da la razón de los triunfos de la raza entera (1).

(1) Con razón se me ha achacado que la educación sexual en Norteamérica no es tan esquemáticamente buena y saludable como se infiere de este argumento mío. Aún para los que no conocen por experiencia propia el problema, saben la complicación que alcanzan en la gran República los aspectos teóricos y prácticos del problema sexual, gracias a las contribuciones literarias y, sobre todo, a los libros sensacionales de Lindsey («The revolt of modern Youth 1925 y «Companionate Marriage 1927»). Pero esta realidad, que conozco, medito y procuro ampliar en mi información, no invalida el hecho de la tendencia a la actividad sexual retrasada de la pedagogía norteamericana, sobre todo en ciertos medios, cuya realidad, sobre todo por comparación a lo que ocurre en el sur de Europa, he podido comprobar. En otro lugar me ocuparé con mayor extensión de este punto. Séame ahora permitido insistir una vez mas en el hecho, incuestionable, de que el retardo en el ejercicio sexual del hombre, aparte de las ventajas de orden ético, influye, indudablemente, en el mejor desarrollo físico del individuo y en la raza. No tanto por las tan comentadas afecciones debilitantes que se derivan de una sexualidad precoz, y que son, desde luego, ciertas; ni por el peligro, también indudable, del contagio venéreo; sino porque los estudios recientes nos enseñan que la maduración sexual precoz inhibe el desarrollo físico. Yo estoy seguro de que una de las razones de la talla baja y la mezquindad física de muchos pueblos meridionales se debe al comienzo temprano de la vida sexual. La continencia juvenil es un precepto eugenésico de primordial importancia.

La virilidad del joven debe ser, para ser eficaz, una virilidad inédita y pletórica, no una virilidad gastada a destiempo, tomada a préstamo de su propio porvenir.

En este, como en todo sermón—se me podría objetar—se aconseja a los jóvenes sobre la base de que posean y practiquen una virtud que no siempre se acomoda a la naturaleza humana, y menos a la impetuosa de los jóvenes. Nada mas lejos de mi ánimo, formado en la experiencia que da el contacto diario con la flaca voluntad de los hombres, que pedir a los demás una fortaleza in¬expugnable que yo hubiera necesitado para mi. Yo pienso, como Maquiavelo, que nadie es más tonto que el que pretende ser juicioso durante las veinticuatro horas de cada día; y entiendo que las siete caídas que la cuenta divina señala al justo en cada jornada son tan necesarias a su perfección como sus propias virtudes. Los ángeles no están en el reino de los que puedan escucharme. Pero digo que para que un joven se conduzca dignamente en su juventud es preciso por una parte que no lleve los ojos vendados; y, además, que aprenda, lo mas temprano posible, a tomar la vida en serio, y con seriedad máxima su vida amorosa y sexual. Si no es serio, su rebeldía y su entusiasmo serán, en realidad, desorden; y su alegría, frivolidad y disfraz de su propia juventud (1).

(1)Hace bien Jiménez Asúa («Juventud». Madrid, 1929), hablando de la juventud actual, en diferenciar la frivolidad de la alegría. Solo pueden, empero, confundirlos los eternos tontos, los que se dejan cambiar el duro por recortes de papel de periódico. Por lo demás, yo, que comparto tantas de sus opiniones, no comparto esta de que los jóvenes de la España actual son alegres y no frívolos. Así son, sin duda, los que forman el grupo, que mira en torno suyo, de los estudiantes de ambos sexos, que tan seriamente han tomado, en estos últimos tiempos, su responsabilidad universitaria y, por lo tanto, política. Pero la inmensa mayoría de los jóvenes españoles pertenece a la especie infausta del señorito, que es esencialmente frívolo y, por lo tanto, no serio; y, por lo tanto, triste, a pesar de lo que crea divertirse. En una ocasión reciente (Discurso de contestación al de ingreso del doctor Mouriz, en la Real Academia Nacional de Medicina. Ma¬drid, 1929) he insistido sobre este punto. Entonces supe que una de las máximas de Don Francisco Giner de los Ríos era esta misma: «La vida no es alegre ni triste, sino sencillamente seria,» Pero son los jóvenes los que mas en serio han de tomarla.

Gregorio Marañón
Amor, Conveniencia y Eugenesia
Editora Nacional, S de R L.
México, 1961; Segunda Edición
Dr. Vértiz 185, México, DF.
(ignoro si aún estarán ahí sus talleres)

Saludos a todos.

Vicente Riva Palacio.

Vicente Riva Palacio (ID: 727285) 2007-09-12 02:00:23

Muy estimada Sofía y estimados todos los participantes y lectores:

No puedo dejar de incluir un fragmento del extraordinario libro del Dr. Gregorio Marañón titulado "Amor, Conveniencia y Eugenesia". Espero no se os haga cansado y sea de utilidad para todos vosotros:

EL AMOR JUVENIL

Quedaría incompleto este esquema si no dijéramos algunas palabras de los deberes del joven ante el amor. Si yo hablase desde un púlpito diría que la virtud suprema del hombre que esta edificando su propia personalidad es la castidad. Como hablo desde la tribuna profana de un libro, como soy medico y como mi tejado es, por desgracia, de vidrio tan frágil como el de la mayoría de los mortales, me limitare a proclamar la necesidad de que la juventud, si no casta, sea continente. Podría objetárseme que, al llegar a este asunto tan delicado, mi criterio parece contradecir a lo que venía hasta este instante sosteniendo, puesto que aconsejo postergar el impulso natural que empuja al joven a gozar ampliamente del amor ante una norma restrictiva y artificiosa que le constriñe a dominar sus impulsos y a recogerse en la severidad. Pero esta contradicción entre lo que digo ahora y lo dicho antes es solo aparente. Porque yo estoy firmemente convencido de que el impulso sexual normal en la juventud es un impulso vacilante y débil, en lo que tiene de orgánico. Se dice que la juventud es la edad del amor; pero esta verdad se refiere exclusivamente a los componentes imaginativos y sentimentales de la pasión amorosa, en modo alguno al elemento orgánico de la misma, a la aptitud para el amor físico, que es todavía muy limitada. Edad del amor, si; pero no edad del libertinaje; hay que dejar bien aclarado el equívoco, de tan funestas consecuencias en la practica.

Si este equivoco persiste, con una tolerancia incomprensible por parte de todos, en nuestras civilizaciones; si el joven prefiere, cada vez mas, el autentico goce de los sentidos al puro ideal amoroso, esto se debe a una secular influencia deformadora del medio. Por lo tanto, a pesar de cuanto digan las apariencias, el combatir la poligamia mercenaria y el habito de la aventura, el predicar la sumisión de los secretos impulsos de la sensualidad a una represión voluntaria, no es oponerse a la ley de la naturaleza, sino todo lo contrario: proclamar el fuero de la naturaleza, que ha sido suplantado por un falso concepto de la juventud y de la virilidad; el concepto «donjuanesco» del amor, que con tanta insistencia hemos procurado desenmascarar y combatir.

No quisiera perder ocasión de decir una vez más a los jóvenes españoles, a los hombres—y a las mujeres que formaran los hombres de mañana—que la plena virilidad sobreviene en el hombre muy tardíamente, pasada, desde luego, la mocedad. Por lo tanto, el uso temprano de esa función, que se considera no sólo como natural, sino como una condición necesaria para poder llamarse «hombre», es tan absurdo como lo seria el exigir a las espigas el grano dorado en el mes de abril, cuando los campos están verdes todavía.

Este equívoco funesto ha amargado la vida de innumerables jóvenes que se creen inaptos para la vida del amor, y, por lo tanto, irremediablemente inferiores y desgraciados, sencillamente porque nadie les ha dicho que las leyes de la natu¬raleza no se pueden anticipar, aunque digan otra cosa los manuales de erótica comprados clandestinamente, o el amigo fachendoso que refiere proezas que seria imposible comprobar (1).

(1)Se ha hablado mucho, y ahora mas que nunca, de los daños de ocultar a los niños y jóvenes la realidad, siempre casta, de la vida sexual. Léase, entre la literatura reciente, el famoso libro de B. Russel {(Marriage and Moral)), traducido hace poco al castellano por M. Azafia. Todos los pedagogos modernos aceptarán su fórmula: «Para evitar la indecencia hay un solo remedio: evitar el misterio.» Pero, a mi juicio, el principal inconveniente de la falta de información del jo¬ven es este sobre el que yo insisto tanto: el fracaso sexual producido por el error del ejercicio juvenil anticipado, y las consecuencias deplorables de este fracaso en la vida futura. Es de advertir, finalmente, que el principio de la necesidad de instruir sexualmente a los niños es aceptado hasta por los moralistas católicos; claro que a condición de no ser españoles, que son siempre más papistas que el papa. El volumen «LEglise et 1éducation sexuelle», editado por la Association du mariage Chreient» (Paris, 1929), esta lleno de esta idea. El canónigo Verdier, autoridad famosa en esta disciplina y tendencia social, llama «criminal» a la reserva y silencio de los padres y maestros ante los problemas del sexo.

Y otro sacerdote muy versado en estos estudios, el abate Viollet, insiste, como nosotros, en la funesta y paradójica consecuencia de la falta de iniciación sexual, que es el precoz ejercicio sexual. No pueden calcularse los años que tendrán que pasar hasta que piensen y hablen así los sacerdotes españoles (hay alguna excepción).

Por los despachos de los médicos desfilan a diario estos casos de desesperación de origen sexual, que unas veces, las mas por fortuna, el tiempo mismo se encarga de disipar. Pero que cuando recaen en sujetos de sistema nervioso propenso al desequilibrio se convierten en una espina de inferioridad perdurable, que encona toda su existencia. Y no hay otro remedio para esta triste contingencia, que la verdad. Y la verdad dicha a tiempo, antes de que sobrevenga el estupor del fracaso. Por eso la digo ahora, como siempre que tengo ocasión de hablar de estos asuntos. ¡Y cuanto bien harían maestros y sacerdotes si, dejando a un lado estúpidos prejuicios, en lugar de callar cuanto se refiere a la vida de los sexos, instruyesen a tiempo el alma de los jóvenes, anticipando la verdad áspera, pero limpia de las mentiras manchadas de barro de la calle y de la roña del burdel, que inevitablemente ocuparan el lugar de aquella en el espíritu, ávido de curiosidad, del adolescente! Y mas todavía los padres, que, aun siendo buenos, olvidan con tanta facilidad el deber primordial, aun cuando sea ingrato, de iluminar en lo posible el camino tortuoso que sus hijos tienen que andar antes de ser hombres y mujeres en toda su integridad (1).

(1)Con satisfacción anoto los intentos de educación sexual clara realizados por maestros españoles. Al menos, la preocupación de muchos, que me han escrito y mantenido correspondencia conmigo sobre el problema. Una maestra nacional, Luz Lafuente, ha publicado un ensayo meritísimo, titulado «E1 problema del sexo en la Escuela Primaria» (Valencia, 1929). Detrás de la timidez que el ambiente determina —se ve bien claro— en su pensamiento, se adivina una clara visión del tema y un noble deseo de colaborar a su solución, Quiero citar también la importante aportación de una de nuestras indiscutibles autoridades pedagógicas, Domingo Barnés, en su «Psicología de la adolescencia)» (Madrid, 1930), libro exacto y elevado, sobre el que hablaremos con mayor extensión en ocasión propicia.


Téngase en cuenta que el sentido erótico de cada hombre se moldea, se «condiciona» en sus primeras experiencias amorosas de un modo importante y a veces definido. Lo que nadie puede regatear a la escuela psicoanalista es el merito de haber demostrado como la sexualidad del adulto es normal o enfermiza, según como hayan sido las impresiones eróticas del ambiente en que se desarrollo su niñez. El alma del niño parece no apercibirse de las cosas; pero las recoge todas y las absorbe, guardándolas avaramente en sus estratos mas profundos; y allí, lentamente, mientras a los ojos vulgares el niño juega y ríe, en plena e inconsciente inocencia, se van fraguando el espíritu y el carácter de mañana en moldes definitivos. Lo que seremos luego, en este orden de cosas, esta ya escrito desde nuestra niñez; y lo escriben las acciones, las palabras, casi los pensamientos, de los que nos rodean desde la cuna. Delante de un niño, ningún respeto es nunca suficiente; exige su presencia la misma pureza, aun en las intenciones, que exige la presencia de Dios. Y luego, cuando se acerca el momento de la revelación, no dejarle solo, no aceptar el gesto egoísta de esperar a que «la vida» le enseñe, como al fin y al cabo nos enseñó a nosotros; sino quitar a tiempo la venda, ya medio desprendida, de sus ojos, y alumbrarle con lo único que alumbra, que es la luz de la verdad.

Un hombre y una mujer jóvenes, en esta ino¬cencia de la luz—no en la otra, en la inocencia oscura de la ignorancia—, puestos frente a frente, en un escenario cuyo fondo fuese el telón inmortal de la naturaleza y no las bambalinas artificiosas de la civilización, se comportarían siempre no de otro modo que con la sagrada desenvoltura de Dafnis y Cloe. Con la misma trémula conjunción de los corazones, con el mismo ropaje florido de ensueños, y solo en el fondo, como la columna vertebral de la inclinación mutua, con el mismo temblor de la carne aun medio dormida, llena de titubeos y rubores; pero de santa naturalidad. Claridad a tiempo, esto es: pronto. Ejercicio a tiem¬po, esto es: tarde; he aquí la formula de la perfección.

Continúa en el siguiente

pobreeunuco (ID: 727853) 2007-09-12 01:52:40

Antes que nada, gracias a todos los que han acogido favorablemente estos relatos.
Sofia, skurador, susita3 y PERRITILLO.
skurador: espero no demorar mucho la próxima entrega. Pero tené en cuenta que para cada capítulo debo trabajar tanto en el texto como en las imágenes.Éstas últimas debo encontrarlas, primero, y luego procesarlas para adecuarlas al relato.

Pero la principal razón de este comentario, es la "polémica" que se ha sucitado debido a lo dicho por Vicente Riva Palacio.
En primer lugar, que uno escriba determinada historia, o guste de leerla, no significa que uno lo apruebe en la vida real, o que desee que tales cosas realmente ocurran.
Cuando un escritor (o un director de cine) nos cuenta una historia de guerra, o de asesinatos, o una historia de terremotos, tsunamis, plagas, hundimientos de barcos, o aviones que se estrellan, con miles de muertos en el camino, ello no significa que el realizador desee que ocurran en la vida real. O que no sea consciente que tales situaciones ocurren en la vida real y significan sufrimiento real para millones de personas, Y tampoco quienes gustan de tales géneros desean que ocurra en la vida real.
Hay que diferenciar la realidad de la fantasía.
La función de la fantasía es precisamente ése. Nos permite vivir una situación que no podemos vivir en la vida real. O porque pondría en riesgo nuestra vida, o porque no podemos aprobarlo moralmente, o por muchas otras razones. La fantasía nos permite una solución intermedia.
Finalmente, yo estaría de acuerdo en que el relato es inmoral, si el mismo hiciese apología del sometimiento de la mujer. Hace algún tiempo, leí un relato en este mismo portal, en el que un adulto viajaba a Thailandia, y conseguía por una pequeña suma, que un nativo le entregara a su hija de diez años para que el protagonista pudiera sodomizarla. El relato estaba escrito desde el punto de vista del hombre, y contaba con un tono divertido cómo la había violado y cómo la pequeña había llorado y cómo su ano había sido desgarrado con abundancia de sangre.
Dejé un comentario negativo sobre tal relato, porque el autor llevaba al lector a ponerse en el lugar del agresor y a ver la situación como algo divertido.
No ocurre eso en mis relatos. Siepre cuento la situación desde el punto de vista de la víctima. Y es claro para los lectores que las mujeres de Dejlad son víctimas de una situación absolutamente injusta, y propia de gente ignorante y arrogante. Un reflejo de lo que millones de mujeres sufren en la vida real.
Más aun. La versión que yo doy de la infibulación, es una versión atenuada de la verdadera práctica, tal como se la realiza en mucha partes de África. Porque la verdera infibulación es de tal crueldad, que ni siquiera en un relato BDSM puedo incluirla.
Quiero aclarar, por si hiciera falta, que tengo otros relatos en los que la víctima es un hombre, no una mujer. En uno de ellos (El diminuto problema de Ubaldo), el protagonista también es sometido a una revisión médica, en cierto modo más degradante aun que la de Anuska. Y todo ello debido a un problema también real, que afecta a miles de hombres.
Pero es sólo una fantasía. Que muchos hombres gustan de imaginar. Pero no desarían que les ocurriese en la vida real. Por eso fantasean.

Gracias a todos por sus comentarios.

PERRITILLO (ID: 24130) 2007-09-11 21:29:34

esta muy interesante lo dejado

Vicente Riva Palacio (ID: 727285) 2007-09-11 20:39:01

Muy estimada Sofía:

Todo lo que apuntas tiene sentido, siempre y cuando lo mantengas dentro de la mente y no lo vuelques como una parte válida de una forma de conducta, no importando a que cultura o comunidad pertenezca.

Además tu lo calificas de relato de ficción, sin conocer la verdera naturaleza de quien lo escribe.

Si en nuestro planeta, dentro de las diversas culturas no fuera común vilipendiar, maltratar, vejar y destruir a la mujer, por el solo hecho de haber nacido mujer, yo aceptaría de buen grado todos tus comentarios y me uniría a tí aceptando que a algunas mentes leer este relato puediera excitarlas, pero al existir en la realidad cotidiana, todos los días, minuto a minuto, segundo a segundo y en todas las latitudes el maltrato hacia la mujer, no puedo aceptar que una aberración como la que expone este relato sea público e intensifique una forma de conducta atróz.

Vamos a involucrar a nuestro detractor español de edad madura, e incapáz de escribir nada, skurador, a quien le pregunto: ¿que le parecería que una "revisión" como la que tan meticulosamente describe el autor de este relato, se la hicieran a él, o a su hijo varón primogénito, o a su hija menor, o a su abuela, o a su progenitora o a su padre?. ¿Hablaría lo mismo?. ¿Alabaría la ficción del relato, ante la realidad de su vida?; porque eso y no otra cosa es lo que millones de seres humanos que nacieron con la preciosa calidad de mujeres, sufren constantemente, por "dar cuerda" a conductas como la que en este relato se describen.

Saludos a todos.

Vicente Riva Palacio.

susita3 (ID: 521629) 2007-09-11 15:55:33

Magnífico relato y altamente erótico, solamente manchado por una serie de enfermos mentales que leen lo que no debias leer.
besos
Susita

Mariposa Teknicolor (ID: 66787) 2007-09-11 01:35:29

Vicente: imagino que casi todos los que leemos este relato no disfrutamos de la opresión, del maltrato, ni de la pérdida de derechos de ninguna mujer. Yo estoy absolutamente en contra a todo sometimiento real.
Esto no quiere decir que un RELATO DE FICCIÓN, como este, no me excite. Yo creo que es el mismo caso de hombres que se excitan imaginando la violación de una mujer, o mujeres que se excitan imaginando que las violan. Ninguno de los dos casos quiere decir que lo harían o lo disfrutarían en la realidad... Por suerte, nuestra mente nos permite salir de la realidad y disfrutar de fantasías, que son solo eso, fantasías.
Personalmente, disfruté el relato, me gusta IMAGINARME en esa situación, PERO JAMAS QUISIERA QUE SEA UNA REALIDAD PARA MÍ.

skurador (ID: 39411) 2007-09-10 22:38:00

Extraordinario. Un prueba de que aunque es dificil, a veces se puede reunir calidad literaria y alto voltaje sexual. El primer capítulo me interesó simplemente, pero este me ha atrapado definitivamente. El único problema es que estas historias, largas, tipo novela, tan bien escritas, siempre te saben a poco y sufres mucho de una entrega a otra. Animo y a no tardar mucho.

Y el imbécil ese de Vicente Riva Palacios, se puede meter su largo, estúpido y pedante comentario en el culo!. Si no le gusta que no lo lea y se dedique a sus poemitas! Que esto va de fantasias eróticas y no es un foro de ONGs.!

Vicente Riva Palacio (ID: 727285) 2007-09-10 21:37:13

Perdona, pero tu relato debería de darte verguenza escribirlo y publicarlo.

BURKA

Arde otro mundo
más allá de esta celosía
que atrapa nuestra mirada.

Lo sabemos, lo intuimos,
quizá reinventado.
Sus tierras ocres
hirvientes de sangres freáticas,
de odios espesos,
bajo un cielo que acuchilla
cualquier esbozo de penumbra.

Un país sin esquinas ni sombras,
sin primaveras,
de geografía sumida
en la absoluta esencialidad
de los elementos.

El cielo azul y la tierra vacía,
polvo y rocas y un silencio de espinas
atravesando la relampagueante quietud
que sólo el fragor de los guerreros
- muchos, demasiados -, osa profanar.

Así, de la quietud horadada
va ensangrentándose este subsuelo
donde, conviene recordároslo,
habitamos nosotras.

Aunque nuestro mirar ya sólo
se asoma hacia dentro,
hacia el grito que revienta el pecho,
las entrañas rotas, el corazón quebrado
hacia el llanto y el odio y la mansedumbre
y ese tedio amasado entre gruesos muros
que no nos dejan respirar.

El nuestro sí es un mundo de sombras.

Cuando emergemos al país ocre y azul
nuestros cuerpos se disuelven en la nada.

No nos es dado ver ni ser vistas.

Así lo han dispuesto los guerreros.

Solas. Enrejados los ojos y enrejada la vida,
aún a veces sorbemos
una balsámica melaza
de imposibles sueños de amor.

Casi con vergüenza, casi con miedo.
Pero qué queda sino soñar
cuando sempiternas violaciones
nos han paralizado en la inexistencia.

Luzaseni (Barcelona, España); Mayo 30 de 2003


Sharbat Gulamira, en un campo para refugiados Afganos en Pakistán, fue fotografiada por Steven McCurry en diciembre de 1984 y su fotografía fue portada de National Geographic en junio de 1985.


Cuando ya deberíamos todos haber aprendido que significa aquello de "Amaos los unos a los otros" y “Ama a tu prójimo como a ti mismo”, estamos más lejos quizás que nunca de comprender y practicar sus significados. Hoy Junio 4 del 2003, observo que hay un país en África en el que una mujer que hizo lo que ella quiso con su cuerpo y dio vida a un nuevo ser, está condenada a muerte mediante la lapidación; a una muerte ignominiosa, irracional, por “individuos” que se consideran dueños de la verdad absoluta, pero que no son mas que cobardes disfrazados, que disponen de las vidas y de las haciendas de millones de mujeres y también de hombres que a su vez creen que eso que tienen se puede llamar vida, sociedad, país, nación o que se yo.

Para muestra sólo basta con un botón.

Estas mujeres, oprimidas desde el nacimiento hasta la muerte, deben abandonar a sus hijos varones, a sus esposos, a sus hermanos, a sus padres, sus casas, sus pueblos, sus ciudades y su países, por la única razón de que no las merecen, e ir en busca de un género de vida más humano, deben ser apoyadas incondicionalmente por eso, que hoy sirve para muy poco, y que en sus orígenes se denominó Organización de las Naciones Unidas, además de por todos los pueblos y gobiernos del mundo; a fin de hacer caer para siempre y de un solo golpe la infamia que Todos los Hombres (por aquello de que “tanto peca el que mata a la vaca como el que le agarra la pata”); repito, la infamia que todos los hombres hemos permitido que se materialice en contra de La Mujer Universal.

Asqueado del mundo en el que me ha correspondido vivir, poso mis labios en la mano de las mujeres que lo habitan.

Vicente Riva Palacio.

Mariposa Teknicolor (ID: 66787) 2007-09-10 18:56:49

Excelente como el anterior! Además de que la historia es atrapante y se parece mucho a mis fantasías, está muy bien escrita y eso tambián es un placer... muchas gracias!

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