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Amanda estaba detrás de mí cuando me quitó la venda, junto a mi tomándome la verga con su mano se encontraba mi hermana, Samanta, sonriéndome desnuda, y en la mesa la vagina a la que había estado lamiendo con tanto deleite el clítoris era la de mi madre, de inmediato sentí como mi pene adquiría un brío inusitado. Amanda besaba la boca de mi hermana una y otra vez, las dos estaban muy entretenidas con sus besos, y sus lenguas revoltosas, en tanto mi mamá me sonreía con sus hermosas tetas al aire. |