Hola a todos. Gracias a todos por los comentarios, por tomarse un minuto de su tiempo para leer esto, gracias a los de antes, a los de ahora y a los de siempre.
Estelas en la mar: tu dices que eres cobarde y hay que ver que tan cierto es eso, a mi me pareces sincera.
“Los suspiros son aire y van al aire;
las lágrimas son agua y van al mar.
Dime, mujer, cuando el amor se olvida,
¿sabes tú adónde va?"
No es que pretenda plagiar a Bécquer pero la duda que deja flotando no alcanzaría a satisfacer tu reclamo. Él podrá caer por su propio peso pero tú no podrás deshacerte de su recuerdo. Todo se perdona pero no se olvida, como las heridas que, aunque cierren, dejan siempre su cicatriz. Que esa cicatriz deje de hacerte daño y pase a ser sólo un trozo más de tu historia, la historia de Crispéride, la maravillosa poetisa.
Verdaderamente un poema profundo, de esos que sirven para echar todos los demnonios y los dolores que contienen, un poema, casi un mapa del alma en el que marcas el punto exacto de lo que más te duele, la caída, la renuncia.
En la última estrofa te desnudas en esa renuncia y nos muestras que no será fácil.... nunca es fácil dar por cerrado algo que en realidad nunca lo hará.... créeme que es cierto, todo cae por su propio peso, pero aún así lo caído jamás dejará de existir. Eso es lo que me deja tu poema, tu renuncia.
Me ha encantado, especialmente el final. Transmites muy bien la terrible sensación que se apodera de todos cuando un gran amor se derrumba y se reduce a nada. No queda más remedio que lanzar al aire una pregunta retórica: "¿Para qué he sufrido tanto si al final todo vuelve al vacío?" Y después se produce un silencio sepulcral que nos llena de triunfo y orgullo por una prueba superada. Hallamos un consuelo triste en los pensamientos sobre lo fugaz de nuestras pasiones. Bueno, así lo he interpretado yo, seguro que habrá otros puntos de vista. Felicidades, has conseguido plasmar tus sentimientos de una manera realmente intensa.