Debo ser sincera, debo decirlo hay una belleza exótica en tu poema, hay una cadencia de descarga de Jazz sin partituras y de puro sentimiento que pocos podrían disfrutar luego de una noche de varios tragos.... hay imágenes en extremo terribles y hay imágenes en extremo hermosas, hay un día a día en el marco de tu ventana y algunas lágrimas sin acento en las letras plasmadas.... pero hay también un ala sobrando en ese vuelo, un ala descompuesta y ajada, es la última estrofa que me ha dolido en los ojos cuando ya estaba inocente entregada a todo el sentimiento que me venías sembrando.
Y eso es lo que pasa cuando nos dejamos invadir por la "virtud" de los tontos que nos pretenden ahogar con estúpidos e infantiles castigos de estrellitas y números que no debería interesarnos y mucho menos a nuestros escritos que viven felices hasta sin nosotros mismos. No te dejes invadir por ello, mantente FIRME como te presentas y síguenos regalando las letras que nos deleitan a quienes podemos sentirte más que leerte y admirarte más que envidiarte.
De resto me uno a tu desahogo porque más que quien terriblea o no sin sentido o con él, lo importante es que muchos sabemos lo que es vivir lo que describes y lo que se necesita ese grito silencioso a través de unas letras al viento.
Me valen los terribleros, tu escribe, que el árbol da peras, sean estas dulces o amargas. Así como tus escritos, aveces nos dan ternuras y otras desasones.
No hablaré de formas ni de rimas, quitaré de mí hasta el último resquicio de reglas, porque aquí no has escrito un simple poema sino un escrito cargado de dolor, desazón, desesperanza.
Desahogate si es lo que te hará bien, mientras sea por tu bien házlo cuantas veces sea necesario.... y de paso nos dejas entrar un poco en tu habitación y sentarnos a tu lado, junto a retratos del pasado y promesas al aire, para darte un hombro amigo en el cual puedas ahogar tu pena.
¿Terribles? no hagas caso a eso, es puro cuento. Lo que importa es expresarse y ser escuchado. Lo has logrado.
Cuando terminé de leer tu emocionado poema quedaron dos tristezas pesando sobre mi alma: la pequeña consiste en admitir que es cierto lo que dices de los terribleros (y creo que no debería preocuparte demasiado) y la segunda y más importante es lo que trasuntas en tus versos que calan mi ánimo y agobian mi sentimiento por saber que sufres.