Miré la esfera de mi bonito reloj Gucci con creciente insistencia e impaciencia; eran las diez y media de la noche. Aunque el avión que transportaba a mi joven amante no llegaría hasta dentro de media hora, ya era hora de arreglarme.
Desde luego la buena escritura y narración caracteriza lo tuyo. ¿El morbo? Como pocos. Es bueno encontrar relatos que - más allá del "polvazo"- tenga una historia, que la autora se preocupe por la ortografía y sintaxis.