|
Clara puso este aparato a la altura de nuestras bocas, y nuestras lenguas empezaron a recorrerlo de arriba abajo hasta que se encontraron en ese glande artificial, donde unimos nuestras bocas en un beso que cobijó la cabeza del juguete. Después me lo metió todo en la boca. “Quiero ver como la mamas putita”, –me dijo, y me metió todo el consolador en la boca. Lo movió hacia fuera y hacia adentro varias veces y yo moví mi cabeza hacia delante y hacia atrás intentando coger el ritmo a la mamada. |