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A pesar de creerme corrida en siete plazas, era bastante inocente, pues ¿A quién se le ocurre meterse borracha en una casa con seis hombres a los que acabas de conocer?, lo de corrida era por singona (del venezolanísimo verbo singar: tener sexo) pues a esa edad, diecinueve o veinte años, ya llevaba suficiente verga entre pecho y espalda, por lo cual me consideraba una veterana (puta vieja, no vieja puta que es diferente), pero evidentemente no lo era… |