Este texto creo que puede ser lo más profundo que haya encontrado acá en TR. Pienso que un autoretrato de alguién en un momento con grandes dudas y algo bajo de ánimos. Si bien es antiguo el texto y la autora finalizó el escrito con esa frase en la que parecía ver la luz del tunel. (Espero que así fuera y sea)
Me quedo con la reflexión y con la afirmación de que la envidia por la felicidad de otros es sana. Te felicito por tu calidad humana, cada vez abunda en menor grado gente así. Quizá debería haberme abstraido de valorar el texto como hizo Sasha, no se puede valorar con un número de estrellitas las dudas existenciales de una persona. Pero no lo hice, me impactó tanto y me evocaron tantas imágenes, que no pude. Para mí es uno de los pocos relatos que está por encima de las 5 estrellas, no puedo darte más pero te lo hago saber.
Bueno guapa, asi vienen las cosas y de golpe miras alrededor y parece que todo ocurre indiferente a lo que puede ser tu sentir, ¿verdad? Es asi, esta tan desgarradoramente bien contado que me hubiera encantado tener tus palabras hace un tiempito, entonces yo ni siquera hubiera podido abrir asi mi alma mi niña. Sabes lo que más me alegra, saber qe encontraste esa vetita en la roca dura, esa vetita por la que sale el calor que palía la frialdad, la luz que de color a una pequeña sonrisilla Satanasa...
Si esto es un poquito de ti... poca gente merecerá tu TODO... PORQUE ERES UN GRAN TESORO!!
Yo voy soñando caminos
de la tarde. ¡Las colinas
doradas, los verdes pinos,
las polvorientas encinas!...
¿A dónde el camino irá?
Yo voy cantando, viajero
a lo largo del sendero...
-La tarde cayendo está-.
"En el corazón tenía
la espina de una pasión;
logré arrancármela un día:
ya no siento el corazón".
Y todo el campo un momento
se queda mudo y sombrío,
meditando. Suena el viento
en los álamos del río.
La tarde más se obscurece;
y el camino que serpea
y débilmente blanquea,
se enturbia y desaparece.
Mi cantar vuelve a plañir:
"Aguda espina dorada,
quien te pudiera sentir
en el corazón clavada".
Aunque llegue a todo relatos buscando erotismo, en estos tres meses he descubierto un gusto enorme por relatos como el que acabas de escribir... viene del alma y habla de cosas que todos alguna vez pensamos... creo Yo... Es que la vida es tan dura que esos trozitos de felicidad son los que nos mantienen a flote y nos llevan a buscarlos continuamente. gracias por tu relato, lleva a reflexionar y anima a escribir piezas como la que acabo de leer...
Todos nos hemos hecho ese tipo de preguntas alguna vez y aunque cada uno lo viva de manera distinto, le reconcomen esas dudas, esos pensamientos que nos descolocan tanto. El problema es que no todos sabemos plasmarlo con el arte tuyo. Gracias.
Bueno niña, qué decirte, no puedo más que expresarte que duele tu confesión, no a mí por hacer mías tus palabras (que bien pudiera hacerlas cualquiera) sino por la realidad que encierran... siempre ese es el problema, y al mismo tiempo la terrible solución: LA REALIDAD...
Sé por lo que estás pasando, lamento y pido disculpas por no haberte ofrecido alguna palabra alguna vez pero créeme, sé que no hay palabras suficientes ni que basten, sólo las ganas, sólo la confianza, llámese fe o fuerza, sólo eso nos queda, sólo eso es necesario para que nos brinden, sólo eso en los ojos de quienes no nos hablan pero siempre nos observan... es metafórico, sí, pero te observo y te ofrezco lo único que me parece suficiente... lo suficiente siempre es poco, pero es...
No puedo y me abstengo a valorar (por primera vez) algo que comento, palabras huelgan pero lo diré, nadie es nadie para ponerle valor a algo tan personal y a una reflexión tan crudamente verdadera.
A lo que dice tu texto, yo replico: “¿y a quién no?”
Quién no se ha sentido así alguna vez, Doro. Nos queda el calor, ¿sabes? Incluso en las noches más frías, más oscuras, más largas, esas noches en las que te preguntas quién te robó el día, nos queda el calor. Y ese calor siempre preludia el amanecer.
El truco consiste en resistir la noche.
Un abrazo enorme para toda la gente triste y resignada, y un deseo de rebelión.