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Cada vez, es más frecuente que até a “una sumisa” ante las otras, vestidas solo con ropa interior, y con sus tetas sujetas en “ochos”. Ellas, las “llamemos” mironas, tendran la muñecas atadas y un atado en su cintura, que las hace pasar un cordón, de seda por encima de su pubis (a veces por “plena” raja, otras por “encima” y otras de “lado”). |