|
Cuando llegaste a casa y viste como me estaba culeando el vecino, inmediatamente te ocultaste para espiar como ese enorme cilindro entraba y salía dale que dale de mi culo. Naturalmente, como siempre, te hiciste flor de paja... Desde aquella primera vez en que me viste dejándome garchar por tu jefe, nuestra relación no ha sido la misma. Ahora sé que estás loquito por mí. |