El maletín de piel de Loewe, 400 euros.
La corbata de seda de Chanel, 200 euros.
El gin tonic que te estás tomando, 20 euros.
Esa mujer... esa mujer no tiene precio.
Bueno, ya sabes que soy una floja terrible para comentar y que tengo mis problemas con ser o no una voz autorizada para hacerlo. Pero te la debía amiga y me centraré en mis gustos:
No en vano te digo que tienes una cabecita sorprendente y que se nota que hay un mundito ahí dentro que se retuerce en sí mismo y poco sale... agradezco que esto de la literatura nos desnude tanto (sí, dije literatura, con todas sus letras, ni pseudo ni paraliteratura) porque a través de ella podemos ver tus inquietudes y la gran calidad, no sólo para escribir, sino humana que tienes...
Independientemente del estilo que has usado, que sin discusión es Excelente, lo que mas me ha gustado es ese mensaje ulterior que nos deja tu micro: El respeto y la delicadeza con la cual debe ser tratada cualquier mujer (salvo que pida lo contrario) sin importar el oficio que desempeñe.
Al empezar a leer tu relato, me encanta la forma en que lo haces, como vas describiendo cada parte de ella y sobretodo que levantas la curiosidad sobre que más habra detras de la primera vista.
Realmente me habías desconcertado al narrarlo en segunda persona. No sabía muy bien que depararía el relato. Pero, claro, tú siempre brillas. Enhorabuena.
Kiss