Se te va la mano con los cubatas, sientes cómo la mirada se te nubla, piensas con lentitud y una sonrisa se instala en tu cara para no marcharse. Estás borracha, y es en ese momento cuando haces cosas que no harías sobria, verdaderas locuras dignas de ser recordadas y relatadas. ¿Te suena?
Claro que me suena... si he vivido con dos copas de mas, y era mi tactica de caza en la adolescencia.
Pues, cuentacuentos, brindemos por el relato, esta muy bueno.
Un saludo.
Estas historias son agradables de leer, ya que a siempre traen recuerdos. Tal vez la historia sea un poco exagerada, pero ya se sabe, de joven se hacen algunas locuras. Eso sí, está muy bien escrita y descrita.
Un saludo.
Oye, me ha gustado mucho este relato. Felicidades, realmente tienes madera de cuantacuentos. No tengo más que decir porque no sé qué pega ponerte, jeje, así que hasta otro relato igualo mejor que este.