|
Era una tarde propicia, el cine XXX, desbordaba miradas calientes que demostraban sed de sexo. Me senté en la última fila y posé mi brazo derecho sobre el respaldo de la butaca vecina y vacía. Me quedé impactado con la imagen de una pija enorme, penetrando un culito de una partenaire, cuando entré al cine estaba caliente, ahora ya ardía, necesitaba una poronga. |