|
Esa niña bien, la consentida de sus papas, se queda a solas, siente plenamente como una mujer y en su noches desveladas... se encuentra con sus más íntimos deseos y pensamientos fluyendo libres y con atropello, en la oscuridad repasa los momentos y lo que siente, algo que no deja de crecer entre las pareces de su cabecita y que enmarca su habitación, acaba desbordandose en su concha impregnado de flujos sus deditos y colmando sus deseos.Preparando la entrega de su compañera de oficina, la hija única del socio de su padre. |