soy un ferviente admirador de lo prohibido en lo personal me encanto , la manera de narrar me sustrajo de este mundo, como si fuera yo el padre de la niña. nada que ver sigue asi.
Es una de las historias más bellas que he leído nunca. Adictiva y seductora a partes iguales, engancha desde el primer momento. Ojalá Tichi fuera hija mía para poder amarla de esa manera. Un saludo, Ivan Sanluís