Todavía no estábamos en casa. Aquél motel de carretera fue la guinda del pastel. Los mandingos se follan a Blancanieves, mientras Papá Pitufo observa complacido
Como nuestros nuevos amigos, los altos ejecutivos, nos llevan a una fiesta donde ella y yo somos las putas que saciaremos sus mas bajos instintosy terminamos con nuestros culitos sodomizados y totalmente destrozados.
Noemí estaba de prácticas de enfermería en un hospital. Su espectacular cuerpo provocará sin quererlo el deseo de dos pacientes ancianos, que tramarán un plan para violarla y quitarle sus virginidades...
Vuelvo a subir este relato que publiqué en mi primera etapa como autor bajo el nombre de David.
Una ladrona recibe un cruel escarmiento a manos de una multitud.
Mi corazón se aceleró y apreté el paso, el corrió para alcanzarme y me empujo hacia un pórtico, susurro en mi oído, podía percibir un fuerte deseo y una enorme erección en mi vientre.