Carlos, un joven de veinticinco años, descubre que su jefa, Ana, una mujer madura, ordenada, fría y distante no es lo que parece y que guarda secretos inconfesables en el extremo más recondito del archivo dónde trabjan ambos.
Después de lo que escuché en los baños de caballeros del salón llegué bien caliente a la oficina y Luis no me pudo quitar las ganas, mi marido tampoco, hasta el día siguiente que llegó el jovencito a dejar mis tangas que le había comprado a su madre....
Era un plato excepcional. Solo habría que calentarlo un poco para que estuviera a punto. La jugosa salsa blanca se repartía por toda la superficie. Vaya bocado
Pasaron los días y mi obsesión era cada vez mayor por esta señora madura muy deliciosa, la situación comenzó a generar más ansias, mis hormonas masculinas pedían mas y nuevas sensaciones, así que poco a poco mis miradas se dirigían a mi vecina de cas...