Una vez en la consulta, le expliqué los motivos de la visita. El me hizo pasar a una habitación contigua para que me desnudase. Volví a la consulta y me senté en la silla, poniendo los pies sobre los estribos.
A la media hora llego mi marido, me despertó y se lanzo sobre mi, parecía una bestia en celo, estaba tremendamente excitado, dos días y una noche viendo como era azotada y follada, delante suyo sin poder intervenir.
Dieter y Mark avanzaron hacia el cuerpo de Jana tendido en el frió suelo de piedra. Mark se sorprendió de su estado, su cuerpo no parecía tener ni un lugar donde una herida o moradura no hubiera marcado su espacio.